Hechos y línea de tiempo de la historia de Alicante

La ciudad española de Alicante tiene una historia tan colorida y conflictiva como cualquiera de la Península Ibérica. Todas las civilizaciones importantes, desde griegos y fenicios hasta romanos y moros, han gobernado esta ciudad portuaria de la Costa Blanca.

Gran parte de esta diversidad cultural permanece en forma de arquitectura y de las sutiles influencias culturales de sus habitantes.

LOS PRIMEROS SIGLOS
Ya en el año 1000 a.C., los comerciantes fenicios y griegos establecieron pequeños puertos a lo largo de la costa mediterránea de España e introdujeron su cultura a las tribus que vivían aquí. En el siglo III a.C., los romanos y cartagineses, rivales entre sí, iniciaron su prolongada invasión de la Península Ibérica.

LUCENTUM
Hamilcar Barca, el afamado general cartaginés, fundó una fortaleza llamada Akra Leuka (Punta Blanca) en el lugar que hoy ocupa Alicante. Con el tiempo, los romanos se hicieron con el control de Iberia y construyeron su ciudad de Lucentum en el lugar de Akra Leuka. Los visitantes pueden explorar este primer asentamiento hoy en día en el yacimiento arqueológico del Tossal de Manises, a las afueras de Alicante.

LA CONQUISTA ÁRABE
Los romanos escribieron la historia de Alicante durante unos 700 años antes de que su imperio cayera y los visigodos tomaran el relevo. Sin embargo, los godos no pudieron resistirse a los moros cuando arrasaron la mitad sur de Iberia en el siglo VIII d.C. Los moros gobernaron hasta el siglo XI, cuando el rey castellano Alfonso X recuperó la ciudad en 1246, en el marco de la Reconquista.

HISTORIA DEL REINO DE VALENCIA
Alicante cayó pronto bajo el control de Jaime II, rey de Aragón, y en 1298 pasó a formar parte del Reino de Valencia. Alicante prosperó durante siglos bajo el dominio de Valencia, convirtiéndose en un importante puerto comercial para las exportaciones de todo el Mediterráneo. Gran parte de su espléndida arquitectura se construyó durante esta época dorada.

Las cosas empezaron a desmoronarse en 1609, cuando el rey Felipe III expulsó a la mayor parte de la población morisca local que había permanecido en Alicante tras la Reconquista. Sospechaba que los moriscos ayudaban a los piratas berberiscos que asolaban las ciudades costeras en esa época e interferían en el comercio. Sin embargo, el tiro le salió por la culata, ya que la ciudad perdió a muchos de sus artesanos y trabajadores.

UN LARGO Y LENTO DECLIVE
La Guerra de Sucesión del siglo XVIII también perjudicó a Alicante. La ciudad entró en un periodo de decadencia que duraría décadas. Sobrevivió cultivando cítricos y almendras, fabricando zapatos y dedicándose a la piscicultura. Las cosas mejoraron notablemente durante la Primera Guerra Mundial, cuando Alicante se convirtió en un importante puerto de exportación de mercancías al resto de Europa.

La Guerra Civil española que comenzó en 1936 sacudió a Alicante, ya que fue la última ciudad leal a los republicanos que cayó en manos del movimiento nacionalista del general Francisco Franco. Fue una época oscura en la historia de Alicante y la ciudad se convirtió en una especie de campo de batalla, ya que los oficiales republicanos huyeron en barcos y los aviones de guerra italianos bombardearon el Mercado de Abastos en la primavera de 1938.

UNA LENTA RECUPERACIÓN
La dictadura del general español Francisco Franco y Bahamonde hizo que la vida de Alicante fuera a menudo dura, aunque a mediados del siglo XX, el turismo por fin se hizo un nombre aquí. Hoy es una de las ciudades españolas de mayor crecimiento, con un próspero puerto comercial y una sólida economía turística.

Su proximidad a las playas de la Costa Blanca, sus numerosos lugares históricos y su animada escena urbana han ayudado a Alicante a salir de las luchas modernas de España y a convertirse en una de las ciudades más populares de su costa oriental.